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UNA ABERRACIÓN
ANCESTRAL
Cuando la cultural rural
se convierte en incultura social
José
Manuel García Bautista
Cuantas veces nos hemos preguntado en las diferentes
posibilidades de que en plenas puertas del siglo XXI se produzcan aún
acontecimientos más propios del siglo XV que de nuestra época. Parece que con todos nuestros
adelantos técnicos y ajetreada vida en las capitales de provincia olvidamos que
aún ,hoy día, existen pequeñas aldeas, pueblos y pedanías rurales encerrados en
sus más antiguas y respetables tradiciones. Respetables siempre y cuando no son
llevadas hasta el extremo de poner en peligro la vida de cualquier
persona...
La
Sierra Norte de Sevilla es ocupada por una amplia extensión de pueblos de
pequeña y mediana población en esta amplia extensión de terrenos tenemos a
pueblos tan emblemáticos como Lora del Río, Constantina, Alanís, El Pedroso,
Guadalcanal, Las Navas de la Concepción, San Nicolás del Puerto ,etc. Zonas en
las que últimamente han destacado por un despertar al fenómeno OVNI a raíz de
una serie de avistamientos que han hecho de la zona casi un “punto caliente” de
la ufología en la provincia de Sevilla. Pero no, no voy a comentar en este
informe nada que tenga que ver con OVNIs –en este no, en el próximo si- ni con
ufología, ni tan siquiera de fraudes paranormales...Voy a hablar del grado de
incultura , de intolerancia y de falta de información/comunicación que hay
actualmente en algunas pedanías de pueblos perdidos en la Sierra Norte de
Sevilla o en cualquier punto perdido de nuestro país.
Recientemente, y
encontrándome por razones familiares en la localidad sevillana de Constantina,
enclavada en plena Sierra Norte, recibí un comentario de una sesión exorcista
que se iba a realizar al hijo de un
conocido de otro pueblo cercano –permítaseme que omita cualquier referencia-. Me
interesé vivamente por el tema ya que siempre es chocante recibir este tipo de
información en forma de comentarios y siempre te planteas que el comunicante ha
difundido mal su mensaje. Pero no, no había equivocado y deformado el contenido de su
mensaje...En una vecina localidad se iba a practicar un exorcismo y alguien iba
a ser la víctima de tales rituales. No sabía que pensar, se que “habitualmente” se producen casos de
posesiones y que en alguna ocasión es la Iglesia la que ordena el exorcismo,
pero personalmente nunca he visto a nadie que “estuviera” poseído por el demonio
o alguno de su clan maligno. Siempre he visto éste tema como una metáfora del
Bien y del Mal. El caso es que era una información de primera mano y con
opciones (dependiendo del valor y ganas de cada uno) de ser investigado “in
situ”.
Al
llegar la tarde nos pusimos en camino del citado pueblo, el exorcismo debía ser
practicado durante la noche (Sábado 15 Mayo de 1999).Llevaba todo el material
que me suele acompañar cuando voy de investigación y que casi siempre llevo
cerca por lo que pudiera surgir y que no me viera desaviado...en esta ocasión
ésta precaución me fue muy útil.Me acompañaba -mi inseparable- Leo y la persona
encargada de anunciarme el exorcismo y conocido de los familiares del supuesto
poseso. Como equipo de apoyo llevaba mi mini-grabadora,mi libreta de campo, mi
brújula, linterna, prismáticos, pilas y cintas de repuesto, mi navaja de campo,
cámara de fotos (nueva) y un mapa de carreteras, el resto del equipo estaba en
casa (en Sevilla).Sólo llevaba el material mínimo con el que afrontar un
imprevisto y que casi siempre nos acompaña en una pequeña bolsa de viaje. Al
llegar al citado pueblo nos dirigimos a la casa donde se iban a producir los
acontecimientos...
Vicente me
comento antes de entrar que iba a ver si nos concedían permiso para entrar en la
casa y ser testigos del exorcismo... Leo (mi novia) me comentaba que “a mi me da
miedo eso, mira que donde nos vamos a meter... ”pero sola no se quería quedar,
así que prefirió seguirme... Vicente salió de la casa acompañado del exorcista.
Me quedé helado, era una señora que me miraba de arriba abajo con cara de
desconfianza y pocos amigos, detrás de ella estaba el padre del poseso con la
misma cara y actitud... La señora me dijo que “lo que vamos a hacer esta noche
es muy peligroso y el Demonio va a estar en esta casa y podemos ser sus víctimas
cualquiera...Lo voy a liberar del cuerpo de este infeliz y se puede meter en el
más cercano, tened cuidado y no dejar de rezar... ”Todo ello con una voz
susurrante y misteriosa. Mi novia estaba aterrada y junto con Vicente se dejaban
llevar ambos por la imaginación y el miedo visceral a lo desconocido y a su
propio miedo... Una vez entramos en la casa se me obligó a dejar la bolsa con el
material fuera de mi alcance, esta circunstancia me extrañó pero más tarde
comprendería la razón de ello...
No
quisimos tomar nada, el resto bebía café cargado ya que no sabían para lo que
iba a dar la noche y la sesión de esta mujer. La exorcista se retiró a cambiarse
y salió con una larga túnica negra y un gran crucifijo colgado del cuello, nos
miro y nos dijo en tono muy solemne: “va a comenzar el ritual”.Y los que lo
desearon la siguieron. Subimos a la estancia del “endemoniado” y allí se
encontraba en la cama atado y con actitud apesadumbrada y llorosa. Decía una y
otra vez que él “no estaba encantado” y que “lo dejaran en paz”, pero su padre
allí estaba dándole tortas para que callara. Leo, Vicente y yo nos miramos como
diciéndonos en un gesto de conspiración que aquello no iba bien y que algo
fallaba en toda esa historia. Me dirigí al padre y le dije que cual era la razón
por la que se encontraba allí esa señora, el hombre me respondió:”¡Pues no lo
está viendo usted o está ciego!, el niño está endemoniado y por mi madre que le
quito al demonio del cuerpo”. Aún no comprendía aquello muy bien y le pregunté
en que se basaba para afirmar eso a lo que me respondió con muy malos modos:
”mira, tú que sabes... el niño es muy malo, es tan malo como un demonio y por
eso está endemoniado” De nuevo le repuse que si ese
era sólo su argumento para decir que estaba endemoniado. El señor me miró y me
dijo “¿pero tu para que estás aquí, para poner pegas y hacer preguntas nada más?
Pues para eso ya estás en la puta calle” Preferí guardar silencio y ver como iba
a proceder la señora exorcista. Allí estaba rezando como una posesa y
contorsionando su cuerpo en un extraño rito de imaginación y comedia
justificadora de emolumentos...Tras acabar la “danza de purificación” se dirigió
a un saquito y comenzó a sacar frascos de la misma. Le pregunté su contenido y
me respondió: “El verde lleva sal, este bicarbonato, aquel aceite purificador,
la botella lleva agua bendita del arroyo y en el pequeño hay vinagre”. La
situación no me comenzó a gustar
cuando comencé a comprobar como esta señora comenzaba a mezclar todos los
ingredientes (excepto el vinagre) para preparar una especie de pasta que
pretendía hacer tragar al chaval (un chico de unos 9 años) mezclado con algo de
la sangre de éste, para lo cual pretendía hacerle un corte por el que sangrara
abundantemente...Ya aquello no me termino de gustar y le comenté a Leo que me
dejara su teléfono móvil aún a sabiendas de que en la Sierra Norte la cobertura
es prácticamente nula...
Me
dirigí de nuevo, ya con una actitud nerviosa ,crispada e intranquila, al padre
del “poseso” y le comenté que si no veía normal que un niño de su edad hiciera
travesuras. El padre me dijo que “yo con su edad ya trabajaba y no tenía tiempo
para juegos”, le repliqué “entonces, ¿si no sabes que es ser travieso por su
experiencia de la infancia, como puede juzgar a su hijo y afirmar que está
poseído por el demonio?. “Lo sé y punto” me respondió.
La
señora sacó del saquito una navaja-estilete y se dirigió al chaval con el ánimo
de hacerle un corte en la muñeca derecha, en ese momento y con algo que me
corroía por dentro le paré la mano a la señora y le arrebaté la navaja. Vicente
me apoyó en ésta acción y me agarró a la señora. “Manolo esto no puede ser, esto
es de locos, ¿qué le vas a hacer a tu hijo? Te has vuelto loco. Nunca creí que
fueras a llevar esto tan lejos” le recriminó Vicente a pleno pulmón y en un
estado de tensión total por parte de todos los asistentes. A mi memoria venía e
recuerdo de una joven muerta en un simulacro de exorcismo de características
similares en un pueblo de la Andalucía desconocida y que acabó en
tragedia...
El
padre del chico no tuvo otra ocurrencia que subir a por su escopeta y
encañonarnos a los allí presentes y reprochadores de lo que allí estaba
aconteciendo. “Ahora mismo va a seguir está mujer lo que tiene que hacer y nadie
se lo va a impedir, y ustedes ya
estáis en la puta calle” nos dijo
el padre.”Yo me voy, pero conmigo se viene Rafaelito (el chico) y no me vas a
detener, y si eres tan valiente matamé, pegamé un tiro” le respondió Vicente.
Haciéndonos fuertes en esta postura le comenté que inmediatamente iba a
telefonear a la policía y íbamos a ver en que acababa la historia... Marqué un
teléfono (el de mi casa, obviamente era un farol) y la operadora me decía que la
comunicación era imposible, ¡estábamos sin cobertura! Pero se oía hablar a
alguien por el teléfono (la voz grabada de la operadora informando de la falta
de cobertura) y fue el detonante para que la exorcista recogiera todo su
material en cuestiones de segundos y dijera “yo me voy que no tengo ganas de
problemas, además el demonio ya se ha ido del cuerpo de su hijo” y comenzó a
bajar las escaleras antes de que se le solicitara las 50000 Ptas. adelantadas.
El padre del crío también cayó en el engaño del teléfono y depuso inmediatamente
su actitud mientras que Vicente le decía una y otra vez “Tu, si no lo veo no me
lo creo, ¡qué bajo has caído!”. El señor me miraba y me decía una y otra vez que
no lo denunciara mientras que la exorcista corría calle abajo mirando hacia
atrás no fuera a venir la policía y detenerla. Es obvio que la sesión no podía
ser grabada ni se podían tomar fotos, era y es un practica ilegal y en no pocos
casos ha acabado la “experta” sesión en desgracia, y dicha grabación era una
prueba ante un juez de primer orden. Normalmente llevo dos grabadoras, una
oculta y funcionando desde un principio –que le repongo la cinta fingiendo ir al
aseo- y otra en la mano, así si me piden dejar de grabar siempre tengo una
segunda grabando y oculta... No obstante, y como ya he comentado, no iba aquel
fin de semana a investigar y si a otras cosas de celebraciones familiares.
Una
vez tranquilizados los ánimos y centrada la actitud del cabeza de familia
comenzó a ver un poco la realidad de lo ocurrido allí aquella noche de Mayo.
Dijo haber estado bebiendo para permitir lo que iba a dejar que le hicieran a su
hijo, pero que le habían estado “comiendo el coco desde hace tiempo con la idea
de que su hijo era tan malo por qué estaba endemoniado y había que practicar un
exorcismo para liberarlo del mal”. Con esta idea lo acosaban a diario hasta que
un día le dijeron que “conocían a una mujer que practicaba exorcismos y que por
poco dinero (50000 Ptas.) le solucionaría el problema” y con el cerebro medio
lavado se decidió a caer en las manos de estos embaucadores que solucionaban
problemas con el demonio... Obviamente la persona encargada de convencer a
Manolo de que su hijo estaba poseído era un gancho y cómplice de la exorcista
que se encargaba de allanarle el camino a esta, después, la teatralidad de la
señora haría el resto... Todo era muy simple. El hombre miraba a su hijo
mientras no paraba de besarlo. La verdad es que todo aquello me parecía un acto
de lavatorio de conciencia...
Se
dirigió a mí y me pidió que no le denunciara y que aquello no se volvería a
producir. Afirmé que no le denunciaría pero que iba a vigilarlo y ver su
comportamiento en el futuro a la vez que Vicente me decía que si no lo
denunciaba yo lo haría él... Tras mucho hablar, muchas lágrimas y mucho teatro
decidimos acabar de asustar a este hombre y permitirle “respirar” en paz sin
amenazar la fuente de ingresos de su familia –el dinero que lleva a casa este
hombre como cabeza de familia-. Vicente se quedaba encargado de controlar las
futuras decisiones de este señor (en un pueblo todo se sabe...) y yo me volvía para
Sevilla con el amago de presenciar un verdadero exorcismo, con –posiblemente-
haberle ahorrado un serio percance a un travieso chico y con la satisfacción del
deber cumplido, como diría mí buen amigo Ignacio Darnaude.
Manuel M. está
hoy muy arrepentido de su acto y ha potenciado la figura paternal en su familia.
Ahora teme que si denuncia el caso le puedan echar un mal de ojo...
Seguimos viviendo en un mundo y una sociedad de
grandes diferencias, no todos somos iguales, aún hay muchas personas que viven
en el enclaustramiento social que imponen las supersticiones y tradiciones más
antiguas arraigadas en estas localidades perdidas no sólo sé Sevilla sino de
toda España, de la España desconocida y escondida a los ojos del conocimiento y
saber social, de la España arrastrada por los miedos, los miedos que perviven en
sus mentes debido al oscurantismo y oscuras prácticas llevadas a cabo en tantos pueblos y que son admitidas
como “saber reconocido”, los miedos al mundo desconocido que pueden enturbiar
sus vidas para volverlas un caos... Lo que toda esta gente no sabe es que son
esos miedos y supersticiones los que pueden acabar con sus vidas, dejándose
llevar por absurdas tradiciones y mitos que no hacen más que poblar de
fetichismos las mentes de personas de apacibles existencias que un día y debido
a su miedo a lo paranormal y vincularse con ella se despiertan sabiendo que han
sido víctimas de esto y que debido a ello una persona de su familia no volverá a
ver jamás la hermosa luz del amanecer...
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